Y con estas frases nos desafían a mantener el foco en lo importante. Es normal que luego de un fin de semana intenso con el grupo de la iglesia, el retiro o el campamento uno sienta que la fe se eleva. La Palabra de Dios es clara y hay gran deseo de orar.

Pues si esto te está pasando ahorita, mi estimado o estimada, disfrútelo. Pero sea vigilante. Verá como rápidamente las cosas del día a día comienzan a distraerte poquito a poquito. O también es posible que algunos hayan recibido una horrible bienvenida con algún problema que te tiró de un golpe.

Cualquiera que sea tu caso, es necesario que estés sobrio. Que sepas que el desánimo se cuela como agua entre las grietas, así que de debes fortalecerte y estar preparado. Algunos buenos consejos para estar en forma espiritualmente.

- Aunque ya te suene trillado, nada fortalece más tu vida que estar cerca de la Fortaleza de los Siglos. La presencia del Espíritu de Dios es esencial en tu crecimiento y en tu madurez. No pierdas ninguna oportunidad para estar con Dios. Búscale en oración, háblale, pide que llene tu vida constantemente. Dios es la fuente de todo bien, pídele que te llene con su presencia.
- Busca en su Palabra. Si no tienes idea de en dónde buscar aliento y estímulo, pues abre la Biblia, lee los Salmos, encuentra en las Cartas de Pablo mucha instrucción para vivir una vida sana en la fe.
- Unete al fuego. Una braza que se separa de la fogata muy pronto se apaga, pero arderá otra vez si se junta con otras brasas encendidas. Reúnete con el grupo de oración, asiste a los servicios de los días de semana de la iglesia, llega al grupo de crecimiento, etc. Es decir, a alguna de estas reuniones podrías asistir con el fin de estar en comunión con otros hermanos y con el ambiente que te inspira a continuar. Un amigo que está con igual hambre por Dios puede ser de mucho aliento.
- Lee y reflexiona. Hay buenos materiales que te estimulan a la fe. Lee. Reflexiona. Comparte.

Recuerda que mucha de la obra de Dios comienza en el interior. Cambios de paradigmas, actitudes bondadosas renovadas, dejar cosas que destruyen, vivir con una actitud más positivas, etc. Se consciente que Dios te llevará a revisar en todo momento este tipo de cosas, no te exasperes, espera con paciencia y mira la obra de Dios en ti.

Como ya sabemos, encender el fuego es relativamente fácil, mantenerlo encendido requiere atención continua.